martes, 4 de marzo de 2014

La utopía de la integración perfecta..


El sábado pasado tuve la suerte de poder participar en la jornada que organizó la asociación de Mujeres españolas en Suiza por el día de la mujer.

Con el título "La utopía de la integración perfecta" nos reunimos mujeres españolas (y otras que no los somos pero tenemos un fuerte vínculo con España) para escuchar ponencias de mujeres españolas y suizas que trabajan en las oficinas de integración de los cantones de Zürich y Zug, dos psicólogas españolas que trabajan sobre el tema migración,  además de tener tiempo para opinar, intercambiar experiencias y sobre todo reirnos mucho.

Hace mucho tiempo que el tema me ocupa y preocupa, y en el último año se han dado espacios de estudio, de reflexión y de intercambio que me han enriquecido mucho.
A las preguntas de ¿ qué es integrarse a una sociedad? y ¿existe la integración perfecta‽ descubrimos creo, que no hay una sola respuesta.
Yo creo que no  que la integración depende no sólo de quién desea integrarse sino tambén de quien tiene que integrar.
Para mí formar parte de una sociedad significa aportar de alguna forma positiva a esa sociedad.
Para aportar es necesario sin embargo sentir que uno tiene algo valioso para aportar y a veces cuando el entorno lo mira a uno con desconfianza y preguntando ¿Cuánto tiempo se piensa quedar? se hace difícil.

En cuanto a la integración perfecta, vimos también que cada una desarrolla distintas estrategias que van desde la intención de convertirse en una auténtica suiza, descartando nuestra identidad de origen a rechazar absolutamente todo lo que pretenda ser un cambio, pasando por la situación (para mí gusto la mejor) de tratar de incorporar cosas de la sociedad en la que vivimos, sin dejar de olvidar de dónde venimos y quiénes somos.

Las experiencias son variadas, cada una ha tenido buenas y malas. Como siempre no se puede generalizar y son la calidad de gente con la que nos encontramos y las estrategias que desarrollamos para enfrentar las situaciones difíciles las que hacen que nos sintamos más o menos a gusto en el lugar en el que nos toca vivir.

De toda la jornada rescato sobre todo la capacidad de Pilar de tomarse todas las situaciones enojosas con absoluto buen humor. Creo que aprender a reírse de una misma cuando por no entender lo que nos dicen contestamos alguna cosa fuera de lugar o hacemos algo incorrecto es la forma más sana de salir del apuro.
Por otro lado como dijo Alba a veces la gente tiene reacciones negativas que no tienen que ver con nosotros sino con una idea que ellos tienen sobre cómo somos o por qué tomamos ciertas actitudes.

Desconocer al otro, ponerlo en el envase de desconocido y por lo tanto amenazante es lo que hace que nos aislemos, separemos y no logremos comunicarnos.

Por eso me pareció genial la idea del cantón de Zürich de realizar actividades por barrios para que los vecinos se conozcan, tengan que interactuar y el "otro" deje de ser un desconocido peligroso al que hay que evitar.

Así que les propongo para hoy detenerse sólo un minuto a pensar en qué situaciones nosotros ponemos al "otro" en ese envase (ya sea al suizo  o a otro extranjero que nos es culturalmente muy extraño) y cómo podríamos tratar de sacarlo de ahí adentro y darle la oportunidad de conocerlo.

¿Ahora que se viene el tiempo lindo de este lado del planeta por qué no organizar algún asado comunitario con los vecinos?

Yo ya voy planeando el mío....


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